Ir al contenido principal

Mundo Nativo

Toda persona que ha hecho trampeo conoce ese instante previo a levantar la tapa de la trampa al amanecer. Uno sabe que puede haber un dato valioso adentro, pero también que puede haber un animal en problemas. Ese doble filo define a la captura viva: es una de las herramientas más informativas del monitoreo de fauna y una de las que más responsabilidad exige.

Una cámara trampa te dice que algo pasó por ahí. Una trampa de captura viva te permite tener al animal a la vista: confirmar la especie (en muchos roedores solo se logra en mano), registrar sexo, peso y condición reproductiva, marcarlo, tomar una muestra y devolverlo al mismo lugar. También sirve para rescatar, reubicar o retirar especies exóticas dentro de un programa de control.

Pero un animal atrapado no puede huir del frío, del calor, de la lluvia, del hambre ni de un depredador. Desde que se cierra la puerta, su bienestar depende de nosotros. Como ingeniero en conservación de recursos naturales, lo resumo así: una trampa mal monitoreada no es una herramienta de conservación, es un riesgo para el animal.

Pero un animal atrapado no puede huir del frío, del calor, de la lluvia, del hambre ni de un depredador. Desde que se cierra la puerta, su bienestar depende de nosotros. Como ingeniero en conservación de recursos naturales, lo resumo así: una trampa mal monitoreada no es una herramienta de conservación, es un riesgo para el animal.

Antes de comprar: permisos y ética

Capturar fauna silvestre nativa en Chile no es una actividad libre. Las autorizaciones del SAG se fundamentan en la Ley de Caza (Ley N° 4.601, modificada por la Ley N° 19.473) y en el D.S. N° 5 de 1998 del Ministerio de Agricultura. El SAG tiene formularios específicos para capturas con fines de investigación, incluidas las líneas base del SEIA, y suele exigir un informe posterior con especies, localidades georreferenciadas y esfuerzo de captura.

En la práctica:

  1. Tramita el permiso antes de instalar una sola trampa. Los requisitos varían según especie y propósito, y hay excepciones (por ejemplo, especies exóticas). Consulta directamente al SAG.
  2. Obtén la autorización del propietario o administrador del predio.
  3. Si trabajas con una institución, revisa su comité de ética. Las guías de la American Society of Mammalogists (Sikes et al., 2016) son el estándar internacional de referencia.
  4. Define de antemano qué harás con una especie no objetivo, un animal herido o uno muerto. Improvisar con un animal estresado en las manos es la peor forma de decidir.

Esta guía es técnica y general; no reemplaza la asesoría legal ni las condiciones de tu permiso.

La gran división: trampas cerradas y abiertas

Las trampas de captura viva se dividen, para efectos prácticos, en dos familias con riesgos distintos.

Trampas cerradas (paredes sólidas), como la Sherman. Son cajas metálicas donde el animal queda en un espacio oscuro y contenido. Ofrecen cierta protección contra el viento, la lluvia y los depredadores, y permiten agregar material aislante.

Trampas abiertas (de malla), como la Tomahawk. Son jaulas de alambre para especies medianas y grandes. La malla ventila y permite ver al animal, pero deja pasar el viento, la lluvia y el frío. El animal queda a la intemperie.

Cerrada (Sherman)Abierta (jaula de malla)
Viento y lluviaProtección parcialPrácticamente ninguna sin cubierta
Riesgo en fríoPérdida de calor por el metalHipotermia por viento y humedad
Riesgo en calorSobrecalentamiento al solMenor, pero hay estrés por exposición
Visibilidad para depredadoresBajaAlta
Especies típicasMicromamíferosZorros, coipos, gatos

Por qué el frío mata a un roedor atrapado

La razón es fisiológica. Un roedor o marsupial pequeño pesa apenas unas decenas de gramos y pierde calor rápido, porque su superficie es muy grande respecto de su volumen. Además, su metabolismo acelerado exige comer con frecuencia. En libertad lo resuelve moviéndose, refugiándose o buscando alimento. Atrapado, no puede hacer nada de eso.

Si a esto sumamos lluvia y viento, el pelaje mojado pierde casi todo su poder aislante y una noche fría y húmeda puede llevar a hipotermia en pocas horas. En la llaca y el monito del monte, que además entran en letargo (torpor), el riesgo es mayor, porque un animal en torpor es difícil de distinguir de uno que está muriendo.

El frío no es el único riesgo: una trampa metálica al sol puede convertirse en un horno, y la inanición, la deshidratación y la depredación también causan mortalidad. El frío es simplemente la más subestimada.

La regla de oro para trampas abiertas

Las jaulas expuestas deben monitorearse con una frecuencia que se ajuste al clima. Esto no es opcional:

  • Revisa al amanecer, sin excepción, antes de que el sol caliente la trampa.
  • Sube la frecuencia con el mal tiempo. Como referencia práctica, en noches frías (hacia los 5 °C o menos), con lluvia persistente o viento, agrega una revisión intermedia. Si se anuncia un temporal, lo mejor es no instalar las trampas.
  • Cubre y resguarda la jaula con lona, plástico o ramas, y ubícala en un sitio abrigado: al pie de un arbusto, junto a un tronco.
  • Instala solo las trampas que puedes revisar. Mejor diez bien atendidas que cincuenta abandonadas.
  • Nunca dejes una trampa activada más de 24 horas sin revisión. Si no puedes volver, desactívala.

Existen también sensores que avisan cuando una trampa se dispara. No reemplazan la revisión en persona, pero ayudan a priorizar recorridos.

Las cerradas también necesitan cuidado

El aluminio conduce muy bien el calor, así que en noches frías el animal pierde temperatura por contacto con el metal. Por eso conviene:

Agregar fibra sintética de poliéster (tipo guata) como aislante. Evita el algodón, que se apelmaza al humedecerse.

Dejar cebo calórico suficiente, para que el animal produzca calor durante la noche.

Ubicar la trampa bajo cobertura, levemente inclinada hacia adelante para que no entre agua.

En época cálida, sombrear siempre o recoger las trampas antes de que caliente.

Los tipos de trampas de captura viva

  • Sherman: caja metálica pequeña con plataforma de presión, la referencia mundial para micromamíferos.
  • Longworth: cerrada y con cámara de nido separada. Nació para musarañas y roedores muy sensibles al frío; es poco común en Chile, pero muestra el principio: cuanto más frágil el animal, más importante el refugio.
  • Jaula de una puerta (tipo Tomahawk): malla galvanizada con puerta que cae al accionar un pedal. Es la opción para mamíferos medianos.
  • Jaula de doble puerta (tipo Havahart): el animal ve a través de la trampa y entra con más confianza. Suele ser más cara.
  • Trampas de pozo (pitfall) vivas: vasos enterrados a ras de suelo para marsupiales pequeños, reptiles y anfibios. Necesitan drenaje, tapa y revisiones frecuentes, porque un pozo con agua o expuesto al frío es mortal.
  • Redes de niebla y trampas arpa: captura viva de aves y murciélagos; requieren capacitación específica.
  • Cepos acolchados, lazos y redes para carnívoros mayores: uso regulado, con entrenamiento y a menudo inmovilización química veterinaria. No son para quien se inicia.

Nuestra selección: qué esperar de cada equipo

Trampa Sherman plegable (26×9×9 cm). Aluminio y acero inoxidable, activación por presión y diseño plegable, que permite llevar muchas unidades en una mochila. Es la trampa cerrada de nuestra tienda, para roedores nativos y marsupiales pequeños.
A favor: portabilidad, bajo peso (unos 500 g) y facilidad para armar grillas amplias en terrenos de difícil acceso.
A considerar: al ser plegable y genérica, no ofrece la rigidez de una Sherman fija de marca; revisa el mecanismo antes de cada campaña. Exige aislante en frío y sombra en calor.

Trampa Tomahawk plegable (aprox. 95 cm de largo). Acero galvanizado, pedal sensible, puerta de cierre automático con seguro. Pesa unos 3,6 kg y se pliega para el transporte. Por su tamaño, es para zorros, coipos y gatos.
A favor: robustez y espacio suficiente para reducir el estrés en animales grandes.
A considerar: es la familia que más monitoreo necesita (todo lo visto sobre trampas abiertas se aplica aquí). Es un modelo grande, no apto para roedores, y para quiques o chingues existen tamaños menores.

Guantes RAPICCA para manejo de fauna. Cuero de vaca de doble capa, con manga que cubre parte del antebrazo (40 cm en total).
A favor: protección sólida contra mordidas y arañazos en animales medianos o defensivos.
A considerar: el cuero grueso resta destreza, así que no es para micromamíferos, y no es una barrera contra patógenos ni se desinfecta fácilmente.

Qué trampa para qué especie

Especie objetivoTrampaConsideración clave
Ratones nativos (Abrothrix, Phyllotis)ShermanAislante, cebo calórico, revisión al amanecer
Ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus)ShermanReservorio del hantavirus: bioseguridad estricta
Llaca y monito del monteShermanMuy sensibles al frío; posible torpor
Quique y chingueJaula medianaCubrir la jaula; el chingue puede rociar
Zorros (culpeo, chilla)Jaula grandeSitio abrigado, cubierta, revisión temprana
CoipoJaula grandeMordida potente: guantes y manejo cuidadoso
Visón americano (exótico)Jaula pequeña a medianaDecisión de manejo definida de antemano
GuiñaJaula medianaSolo con permiso, experiencia y apoyo veterinario

Cualquier trampa puede capturar especies no objetivo. Ten claro de antemano cómo actuarás: liberar de inmediato, registrar el evento e informarlo si el permiso lo exige.

Cebo y diseño del muestreo

En trampas cerradas, el cebo atrae y también mantiene con energía al animal. Para micromamíferos se usa avena o granos con una fuente de grasa (mantequilla de maní, aceite). Para carnívoros, pescado, pollo o huevo; para el coipo, zanahoria, manzana o maíz. Renuévalo en cada revisión, porque el cebo descompuesto pierde eficacia y puede dañar al animal.

Una trampa aislada dice poco. La información útil viene de un diseño ordenado:

  • Transectos o grillas con trampas a intervalos regulares (en micromamíferos, del orden de 10 m, según especie y objetivo).
  • Microhábitat: bases de arbustos, troncos caídos, bordes de senderos, entradas de madrigueras.
  • Esfuerzo medido en trampas-noche, la unidad que permite comparar sitios y campañas.
  • Georreferenciación de cada trampa, con GPS y cinta flagging.
  • Ficha de datos: fecha, hora, ubicación, cebo, especie, sexo, edad, peso, condición reproductiva, estado del animal y clima.

Bioseguridad: un factor que no se puede omitir

En Chile, trabajar con roedores silvestres implica un riesgo real: el hantavirus (cepa Andes). Su principal reservorio es el ratón colilargo, que elimina el virus por orina, heces y saliva, pero también se han identificado como reservorios potenciales el ratón orejudo de Darwin, el pericote austral, el ratón de pelo largo y el ratón olivaceo. Trata a cualquier roedor silvestre como posible portador.

Según el Ministerio de Salud, el contagio ocurre fundamentalmente por vía respiratoria. Por eso:

  • Protección respiratoria: como mínimo un respirador N95/FFP2; para manipulación frecuente en zonas de riesgo, media máscara con filtros P100/HEPA. Consulta el protocolo de tu institución.
  • Guantes de nitrilo, cambiados entre animales.
  • Nunca barras ni soples excretas secas ni material de nido: humedece y limpia con paño.
  • Ventila refugios y bodegas cerrados antes de entrar.
  • No comas, bebas ni fumes durante el manejo, y lávate bien las manos.
  • Conoce las señales: fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, síntomas digestivos y luego dificultad respiratoria. Si aparecen y estuviste en terreno en las últimas seis semanas, acude de inmediato a un centro de salud e informa tu posible exposición.

Por eso los guantes de cuero, aunque excelentes contra mordidas, no bastan como única barrera con micromamíferos.

Manejo del animal y mantención de las trampas

  • Minimiza la manipulación. En micromamíferos, una técnica extendida es vaciar la trampa en una bolsa de tela y evaluar al animal con el mínimo contacto.
  • En animales medianos, cubre la jaula con una tela oscura antes de acercarte y muévete despacio y en silencio. Cualquier sujeción prolongada o sedación debe hacerla un veterinario o personal entrenado.
  • Libera en el punto de captura, con el animal activo, seco y en buenas condiciones climáticas.
  • Ante signos de hipotermia (aletargado, tembloroso, frío al tacto), resguárdalo del viento y la humedad, caliéntalo gradualmente (nunca con calor intenso directo), ofrécele alimento y libéralo solo cuando esté activo. Ante la duda, consulta a un veterinario.
  • Después de cada campaña, limpia con agua y detergente (con guantes y protección respiratoria), desinfecta según tu protocolo, enjuaga y seca bien, porque el cloro concentrado corroe el metal. Revisa bisagras, gatillos y puertas: un mecanismo desajustado falla o hiere. Almacena en seco.

Explora nuestro catálogo en shop.mundonativo.com y, si tienes dudas sobre qué equipo se ajusta a tu proyecto, escríbenos: te ayudamos a elegir.